El animal que busca la rama antes de cruzar el vacío

 

Hay un momento, en el borde de un claro, en que el mono araña se detiene.

No es duda. Es cálculo. Delante hay un corte en el bosque —una carretera, un potrero, un espacio donde las copas ya no se tocan— y el animal recorre con la mirada el borde de las ramas buscando cuál todavía alcanza la del otro lado. Tiene el cuerpo hecho para eso: brazos y piernas largos, y una cola prensil que funciona como una quinta extremidad, capaz de sostener todo su peso mientras las dos manos quedan libres. Suspendido de la cola, se estira. Si encuentra el puente, cruza. Si no lo encuentra, no baja a buscarlo por el suelo.

Esto no es una interpretación. En el Sector Santa Rosa, en el Área de Conservación Guanacaste, un equipo siguió durante cuatro años dónde y cómo los monos araña cruzaban las carreteras. Registraron sesenta y nueve puntos de cruce. En todos usaron ramas. Ni una sola vez, en cuatro años, se los vio atravesar caminando por el suelo. Y había una variable que predecía dónde cruzaban mejor que ninguna otra: el tamaño de la abertura del dosel.

 




Cuanto más ancho el vacío entre las copas, menos probable el cruce. Para este animal, la conectividad del bosque no es una idea: son centímetros de rama que llegan, o no llegan, hasta la siguiente.

Ese cuerpo colgado entre dos apoyos es, además, el motivo por el que el mono araña le importa al resto del bosque. Resulta que buena parte de lo que come son frutos, y que traga las semillas enteras y las deposita después, lejos del árbol que las produjo. En Santa Rosa, un estudio encontró semillas en casi todas las muestras fecales de mono araña que examinó, de varias especies de plantas. No es un animal que a veces mueve una semilla. Es un animal que mueve semillas todo el tiempo, a todas partes por donde pasa.

 

Mono araña ramoneando, con las extremidades largas que le dan el nombre. Costa Rica. Crédito: Foto: Arturo de Frias Marques, CC BY-SA 3.0

 

Y el paso por su intestino no es neutro. En experimentos con Ateles geoffroyi, las semillas defecadas de varias especies germinaron más que semillas control que no habían atravesado su aparato digestivo —y en ninguna de las especies estudiadas ese paso perjudicó la germinación. El animal no solo transporta la semilla: la entrega en condiciones al menos tan buenas como las que tenía.

Esa atención al mono no es nueva. Mucho antes de que la ecología pudiera nombrar la palabra dispersor, el mono araña ya interpelaba a quienes lo miraban. En una reevaluación de ciento seis imágenes de primates en cerámica maya del período Clásico, aplicando rasgos anatómicos que permiten distinguir un mono araña de un aullador o un capuchino, el sesenta y cinco por ciento resultó ser Ateles —asociado, con más frecuencia que los otros, a escenas de danza y al cacao.

 

Mono araña con la regalía de Ehécatl, dios del viento. Cultura mexica, posclásico (ca. 900–1521). De frente, la cara y la regalía; por detrás, los brazos sujetando la propia cola prensil sobre los hombros — un rasgo del animal que el escultor observó y talló. The Met, dominio público.

 


En un entierro de Teotihuacan apareció el esqueleto de una hembra de mono araña que constituye la evidencia más antigua conocida de un primate mantenido en cautiverio y trasladado dentro de Mesoamérica. Algo en este animal pedía ser mirado, mucho antes de que supiéramos por qué.

Lo que la ciencia agrega hoy no reemplaza esa mirada: la precisa. Porque el mismo animal que ayuda a regenerar el bosque depende de que el bosque siga entero para poder hacerlo.



El bosque continuo, visto sobre el agua. Bosque húmedo tropical, Costa Rica. Miguel Vieira, CC BY 2.0

 

Cuando el bosque continuo se fragmenta, cambia lo que el mono hace con las semillas: en bosque continuo se traga una proporción mayor de las que come y las lleva lejos; en fragmentos deja caer más semillas bajo el mismo árbol del que comió. La función no desaparece de golpe, pero se adelgaza —menos semillas viajan, y las que viajan quedan más dominadas por unas pocas especies. El hilo no se corta de un tajo. Se afina.

Y sin embargo, este animal tampoco necesita un bosque intacto de postal. A lo largo de múltiples sitios de México, Costa Rica y El Salvador, se ha registrado a monos araña moviéndose y alimentándose en vegetación secundaria, árboles aislados, cultivos con árboles y corredores de vegetación. La matriz entre dos manchas de bosque puede ser más o menos transitable. Costa Rica mantiene hoy un programa nacional de corredores biológicos que abarca alrededor de un tercio del territorio continental del país, y ahí está la pregunta que este animal deja abierta:

Un cuerpo que solo avanza por donde hay rama.

Que se detiene en el borde de cada vacío.

Que mide el bosque no en hectáreas sino en apoyos que todavía alcanzan.

Que cruza, o no cruza, según cuánto se hayan separado las copas.

Un corredor puede verse perfecto en un mapa: dos verdes unidos por un tercero. Pero el mono araña no cruza mapas. Cruza ramas. Y la pregunta que su cuerpo plantea —a los biólogos, a quien planifica un corredor, a quien mira un cerro desde la carretera— no es cuánta superficie de bosque queda, sino cuántas trayectorias siguen siendo transitables para algo vivo que necesita moverse. Encontrarlo es la evidencia de que, por ahora, esas rutas todavía funcionan.

Las poblaciones del sur de Costa Rica —las del Pacífico sur, Osa, Corcovado— se han asignado tradicionalmente a la forma Ateles geoffroyi ornatus. A nivel de especie, el mono araña de Geoffroy está clasificado en peligro de extinción en Costa Rica. El tote Ornatus de Purai lleva este animal.



Fuentes

  • Asensio, N. et al. (2017). Carreteras y cruces de dosel en el mono araña, Sector Santa Rosa, ACG. Biotropica. DOI: 10.1111/btp.12441

  • Chaves, Ó. M. et al. (2011). Dispersión de semillas y efecto del paso intestinal; cambios por fragmentación. International Journal of Primatology. DOI: 10.1007/s10764-010-9460-0

  • Lluvia de semillas bajo dormideros de Ateles, Selva Lacandona. PLoS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0089346

  • Uso de matriz por monos araña (México, Costa Rica, El Salvador). DOI: 10.1177/1940082917719788

  • Primates en cerámica maya del Clásico: 65% identificados como Ateles. Monkeys and the Ancient Maya (2022).

  • Sugiyama, N. et al. (2022). Mono araña en Teotihuacan: primer primate en cautiverio documentado en Mesoamérica. PNAS. DOI: 10.1073/pnas.2212431119

  • UICN: Ateles geoffroyi (En Peligro); A. g. ornatus (Vulnerable).

  • SINAC: Programa Nacional de Corredores Biológicos.



    Créditos de imágenes. Mono araña (portada): Thomas Hirsch (CC0). Bosque, Río Claro: Miguel Vieira (CC BY 2.0). Mono araña ramoneando: Arturo de Frias Marques (CC BY-SA 3.0). Escultura Ehécatl-mono: The Metropolitan Museum of Art (dominio público). Diagrama: Purai.

 
Purai

Purai es un proyecto creativo que conecta diseño y biodiversidad, creando productos y contenidos que educan e inspiran a proteger la naturaleza.

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